El Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez atraviesa un proceso de modernización que busca actualizar su infraestructura
El Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez actualiza su infraestructura con mejoras de seguridad y accesibilidad, manteniendo la esencia de uno de los espacios arquitectónicos y culturales más representativos de Posadas.
Por su ubicación sobre el río Paraná, su arquitectura funciona como una postal característica de la ciudad. Su historia comenzó vinculada al deporte, cuando en 1962 fue sede del Campeonato Nacional de Básquetbol. Con el paso de los años, se consolidó como escenario de grandes encuentros culturales y sociales, entre ellos la Fiesta Nacional de la Música del Litoral y la Estudiantina.
Uno de los nuevos avances que más se luce a simple vista es el proyecto de incorporación de un ascensor panorámico que conecta la Costanera con el escenario principal. El mismo facilita el acceso de personas con discapacidad o movilidad reducida tanto al escenario como a las primeras filas del sector de gradas. El equipamiento tiene una capacidad equivalente al traslado de entre 10 y 12 personas.
Marcelo Mazur, secretario de Planificación Estratégica y Territorial de Posadas, explicó que la incorporación responde a la necesidad de priorizar la accesibilidad en un espacio que recibe distintos eventos a lo largo del año. “Se tomó esa decisión por una cuestión de darle prioridad a la accesibilidad de las personas con discapacidad, teniendo en cuenta los eventos que se venían realizando, como la Estudiantina, el Festival del Litoral y otras actividades que se desarrollan durante el año”, señaló.
El funcionario explicó que la modernización comprende una intervención más profunda que la renovación de los sectores visibles. En una primera instancia, se trabajó sobre las condiciones estructurales del edificio para garantizar su seguridad y avanzar con la actualización de instalaciones que debido a su antigüedad necesitaban ser reemplazadas.
Finalizada la etapa de construcción del ascensor y rampas desde costanera, se inició una segunda etapa, la cual comprende la actualización y modernización del sector ubicado debajo del escenario, donde funcionan los camerinos y los grupos sanitarios. También se proyecta incorporar espacios destinados a oficinas ejecutivas y servicios de catering.
Respecto al ritmo de los trabajos, Mazur señaló que las lluvias intensas y las tormentas asociadas al fenómeno de El Niño vienen dificultando el desarrollo de las tareas, especialmente aquellas que requieren condiciones climáticas favorables para su ejecución.
Asimismo, hizo referencia al contexto económico y a la necesidad de revisar las prioridades de inversión para optimizar los recursos disponibles.
De esta manera, se busca actualizar progresivamente la infraestructura del Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez, sumar mejores condiciones de funcionamiento y ampliar sus posibilidades de uso como también aprovechar sus majestuosas vistas. Todo esto bajo un criterio de preservación del valor histórico y cultural de un escenario profundamente ligado a la identidad de la ciudad.




